¿En qué consiste el trastorno afectivo estacional (TAE)?

El TAE es una forma de depresión que coincide con la falta de exposición a la luz durante los meses de otoño e invierno y los cambios hormonales y de neurotransmisores.

Se caracteriza por ciertos síntomas como cambios en el humor, sentimientos de desesperanza, irritabilidad, tristeza, ansiedad, hipersomnia, aumento de peso y del apetito, cansancio físico y una elevada sensibilidad al rechazo interpersonal.

Este trastorno lo padecen alrededor de un 6% de personas, y es más común en mujeres adultas, pero cualquiera podría presentarlo en alguna ocasión.

¿Cómo sobrellevarlo?

Se recomienda seguir una serie de hábitos saludables que ayuden positivamente a superar con optimismo el paso de una estación a otra:

  • Prolongar la exposición a la luz natural: procura pasear y realizar las tareas en las horas con más luz solar. Además, si aprovechas para hacer ejercicio al aire libre, te sentirás mucho más animado y con energía.
  • Dormir bien: procura dormir las horas que necesites y de manera regular durante toda la semana. Si te despiertas con la sensación de no haber dormido bien y sin vitalidad, prueba nuestro collarín VitalRelax. Con tan solo 30 minutos al día te ayudará a tener el descanso y el extra de vitalidad que necesitas. Infórmate aquí.
  • Cuidar la alimentación: la alimentación se trata de un elemento fundamental para afrontar con éxito este cambio de estación. Incluye legumbres, cereales, carne y verduras que aportan hierro y fortalecen el organismo. Los frutos secos también se recomiendan para aumentar las reservas energéticas.
  • Hacer planes que aumenten tu vida social: procurar encuentros familiares y con amigos ayuda a huir del aislamiento al que se tiende.
  • Mimarte: Es muy importante dedicar tiempo a nosotros mismos y hacer aquello que más nos guste, saliendo de la rutina que nos entristece. No hace falta que sean grandes planes, leer un libro, escuchar música o pintar, pueden ser actividades que nos hagan disfrutar de cada momento.
  • No preocuparte: los síntomas de este trastorno son pasajeros, conforme avanza el tiempo desaparecen ya que nuestro organismo se adaptan a la nueva estación.

Y tú, ¿cómo llevas la llegada del otoño?