¿Sabías que el sueño se divide en dos etapas? Son la fase de sueño lento o NO REM, y la fase de sueño rápido o REM. La primera fase se divide, a su vez, en cuatro fases con características distintas:

Fase I: es la fase de sueño ligero, en la todavía podemos percibir la mayoría de estímulos (auditivos y táctiles). El tono muscular disminuye, y aparecen movimientos oculares lentos. La duración de esta fase es variable y generalmente inferior a 10 minutos.

 

Fase II: en esta fase el sistema nervioso bloquea las vías de acceso de la información sensorial, desconectando del entorno y facilitando el sueño. En esta fase el sueño es parcialmente reparador, por lo que no es suficiente para que el descanso sea considerado completo. Esta fase ocupa alrededor del 50% del tiempo de sueño en el adulto.

 

Fase III: en esta fase ya entramos en un sueño más profundo y es más complicado despertarse. Si nos despertamos en esta fase, es normal sentirse desorientado. El tono muscular es aún más reducido que en fase II, y tampoco hay movimientos oculares. Su duración se estima entre 15 y 30 minutos.

 

Fase IV: es la fase de mayor profundidad del sueño, en la que la actividad cerebral es más lenta. Esta fase es esencial para la recuperación física y psíquica del organismo (déficits de fase III y IV causan somnolencia diurna). En esta fase, el tono muscular está muy reducido. No es la fase típica de los sueños, pero en ocasiones pueden aparecer, en forma de imágenes, luces, figuras… sin una línea argumental. En esta fase es en la que se manifiestan alteraciones como el sonambulismo o terrores nocturnos.

 

Fase REM: Se denomina también sueño paradójico, debido al contraste entre la relajación total y la activación del sistema nervioso central. En esta fase se presentan los sueños en forma de narración, aunque tengan una línea sin sentido. La actividad eléctrica cerebral de esta fase es rápida. El tono muscular nulo impide que la persona dormida materialice sus sueños y pueda hacerse daño. Las alteraciones más típicas de esta fase son las pesadillas, el sueño REM sin atonía y la parálisis del sueño. Estas fases se alternan de forma cíclica mientras permanecemos dormidos cada 90/100 minutos aproximadamente y los últimos 20 o 30 minutos de cada ciclo se corresponden con la fase REM.

 

 

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