Trabajar durante la noche implica alterar las costumbres establecidas o ritmos biológicos coherentes, dado que lo normal es que las personas descansen por la noche y realicen actividades físicas y mentales por el día. Personal de hostelería, vigilancia, limpieza, policía, servicios sanitarios… son algunos de los profesionales que se ven obligados a desarrollar sus funciones en turnos nocturnos variando el ciclo habitual y provocando cambios en su cuerpo tanto a nivel físico como psicológico, afectando a su capacidad de concentración, sueño de mala calidad o malestar. Los horarios laborales nocturnos pueden afectar a la cantidad y calidad del sueño, con consecuencias a nivel familiar, social, cansancio físico y cambio de carácter. Reducir estos desfases se convierte en una tarea muy importante que debe tomarse con disciplina, con el fin de que el organismo alcance un nivel de descanso adecuado, por lo que además de utilizar VitalRelax durante 30 minutos diarios para conseguir una mayor relajación, dormir mejor y conseguir un descanso más reparador (más información aquí), puedes seguir estos consejos:

Prepara tu cuerpo para dormir:

  • No tomes alimentos estimulantes antes de ir a dormir. Al igual que pasa por el día, si tomas café, té, cualquier producto estimulante… o comes mucho a última hora, te sentirás con mucha energía y no podrás dormir cuando te acuestes.
  • Cuida tu cuerpo. Debes comer sano y realizar ejercicio, al igual que harías en tu rutina diaria.
  • Protege a tus ojos de la luz. Si al salir de trabajar usas gafas de sol oscuras, conseguirás descansar mejor. La luz tiene un efecto de activación en nuestro cuerpo e influye sobre el reloj biológico interno.
  • Aprende métodos de relajación que te ayuden a desconectar del trabajo antes de meterte en la cama.

Crea un ambiente tranquilo:

  • Apaga el teléfono móvil, baja la persiana de tu habitación y considera utilizar tapones para los oídos. Si bloqueas la mayor cantidad de estímulos externos posibles, podrás simular un ambiente que imite al de la noche y podrás “engañar” a tu cuerpo para que piense que es hora de dormir.
  • También puedes plantearte escuchar música relajante o la radio en voz baja, si eso te ayuda a conciliar el sueño.
  • Intenta que tu habitación se encuentre a una temperatura adecuada, ya que el calor dificulta el sueño.
  • Comenta tu situación en tu entorno. Recuerda a familiares y amistades cuál es tu turno de trabajo para que no intenten localizarte en tu horario de descanso.

Programa tu día y tu noche:

  • Crea una rutina. Establece un horario regular para dormir, precedido de acciones rutinarias, como lavarse los dientes, ducharse con agua caliente, leer un rato… Esto sirve para que el cerebro asocie estas actividades con el momento de dormir.
  • Prueba con distintos horarios si te resulta difícil dormirte. Si no consigues dormir suficientes horas seguidas, inténtalo fraccionando el descanso y echando una siesta antes de entrar a trabajar, por ejemplo.
  • No estés despierto toda la noche por muchas noches seguidas. A no ser que no te quede otro remedio, intercala noches en las que puedas dormir, tu cuerpo se recuperará antes.

Y tú, ¿qué trucos tienes para dormir de día?